Yak Mercado
Poeta recién llegado
Espero impaciente, devoro los minutos; trago las horas
mi mente da vuelcos, imágenes, no hechos; fantasías.
Me regalas tus versos, me das tus alas, prendo una vela;
Me miras, impaciente, tierna y constante, no hay palabras.
Tu mirada encuentra la mía, barrera de por medio; silencio,
y es en ese silencio que nos decimos todo, nos robamos todo.
Es con ese instante con el que sacias mi alma,
para vivir de ti, otro día sin noche; eterno.
Es en esa pausa que me regalas tu niñez, la desnudes de tu alma.
Es por ese instante que puedo esperar postrado ante esta luz
un amanecer, dos anocheceres, tres gruñidos, cuatro ronroneos, cinco poemas.
Ha sido una noche sin ti.
mi mente da vuelcos, imágenes, no hechos; fantasías.
Me regalas tus versos, me das tus alas, prendo una vela;
Me miras, impaciente, tierna y constante, no hay palabras.
Tu mirada encuentra la mía, barrera de por medio; silencio,
y es en ese silencio que nos decimos todo, nos robamos todo.
Es con ese instante con el que sacias mi alma,
para vivir de ti, otro día sin noche; eterno.
Es en esa pausa que me regalas tu niñez, la desnudes de tu alma.
Es por ese instante que puedo esperar postrado ante esta luz
un amanecer, dos anocheceres, tres gruñidos, cuatro ronroneos, cinco poemas.
Ha sido una noche sin ti.
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