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Abalorios...

ludmila

Poeta veterano en el portal
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.

 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.



Palabras que en el olvido ruedan entre esas sombras consumidas,
se extienden y son segundos de emanadas sensaciones. un bello0
poema para elogiar en ese aposento que son las experiencias
internas. felicidades, como siempre magnifico. luzyabsenta
 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.


Espejismos en la memoria se debaten contra el olvido
buscando oasis en las letras de la poeta que hagan crecer la vida
de los suelos yermos.
Lacera el destino que apartó sin sutilezas
seguir pariendo la belleza que sólo los ojos del alma
intuyen, que sólo los ojos del amor
padecen.
Y así... como esos abalorios, resuellan las huellas en cada poema
en cada memoria, en cada gota de lágrima
oculta, o no...
por tan hermosa poesía.


Abrazos, mi querida amiga.
 
Espejismos en la memoria se debaten contra el olvido
buscando oasis en las letras de la poeta que hagan crecer la vida
de los suelos yermos.
Lacera el destino que apartó sin sutilezas
seguir pariendo la belleza que sólo los ojos del alma
intuyen, que sólo los ojos del amor
padecen.
Y así... como esos abalorios, resuellan las huellas en cada poema
en cada memoria, en cada gota de lágrima
oculta, o no...
por tan hermosa poesía.


Abrazos, mi querida amiga.
Gracias por tu bello comentario, un abrazo inmenso.
 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.

Siempre hay un recuerdo en una ausencia atado como ala del pensamiento y en tu poema se hace sentir con imágenes muy bellas y elocuentes, siempre un gusto leerte admirable poetisa. Abrazos.
 
Un placer detenerme en tus versos . Estrellitas y un abrazo.
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.

 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Sin palabras me dejas, Ludmila. Me encanta el poema. ¿Será que nunca olvidamos del todo?
 
Nunca la palabra enamorada puede ser un abalorio, querida Ludmila. Estos versos, tan profundamente hermosos, destilan un cierto néctar de tristeza. Puede que el poeta jugando con eso que él cree abalorios, repare en ese néctar y bebiéndolo transforme ese su desierto en venturoso oasis, donde la luz sea su compañera y re-creadora. Cordiales saludos,
miguel
 
Nostalgia que estremece el corazón, en tanto se cortan las caracolas del collar del amor y nos deja en soledad con un montón de cuencas en las manos y el alma desolada. Un placer pasar por su hermosa poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.


El olvido no es tan inhóspito, de hecho está lleno de recuerdos. El surrealismo siempre es complejo, pero en su significancia más simple, siempre habla de algo real, de algo cercano, tal vez más real que el realismo... Me gusta el amor así, real.
 
Nunca la palabra enamorada puede ser un abalorio, querida Ludmila. Estos versos, tan profundamente hermosos, destilan un cierto néctar de tristeza. Puede que el poeta jugando con eso que él cree abalorios, repare en ese néctar y bebiéndolo transforme ese su desierto en venturoso oasis, donde la luz sea su compañera y re-creadora. Cordiales saludos,
miguel
Gracias Miguel por tu encantador comentario, mis cariños.
 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.


Siempre resulta muy placentero, recorrer tus poemas y captar la sensibilidad que se filtra en tus versos. La ausencia se transforma en abalorios y se mezcla con una neblina que da sentido a las mañanas.

Estupendo y profundo poema, un alarde de sentimientos.

Un abrazo, apreciada amiga.
 
A menudo contemplo
el inhóspito desierto del olvido,
veo como se amarran mutuamente
las tristezas bajo un muro de entrañas.
Entonces aparecen insondables figuras
que renacen en las órbitas de la memoria,
destellos de una gota que amanece
en la noria de los recuerdos.

Un corazón que se derrumba en la extrañeza,
trastocando la frente de los descansos
en la escalera umbría de las lágrimas.

Y me duele la piel de las mañanas
mascando un dolor que se avecina,
que se pierde con tus versos,
como un calendario que se agota
en la garganta.
Las palabras son huellas en la alfombra,
que han quedado tan lejanas
con tu ausencia,
consumiendo las blasfemas
de tibias construcciones,
en la consternación de las metáforas.
Son como abalorios que derraman los labios,
aportes de una historia clandestina
que ruedan por abismos de una calle
como el canto abrogado en la neblina.


Me encantó tu poema, admirada poetisa
Escribes muy bien.
Tu poesía es una poesía de calidad
Gracias por ofrecernos poemas tan hermosos.
Abrazos
 
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