***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Abandonarte contigo.
Entre la bruma de este corazón abandonado,
puedo escuchar tu voz que aún repite mi nombre.
Olvidándote jamás, sólo a vivir sin ti aprendiendo,
con el velo de la noche rellenando lo que sobre.
Tus miradas siempre taciturnas, eran mi delirio;
hoy no comprendo hacia donde van mis sentidos,
estaban acostumbrados a tenerte de destino
que ahora que te dejan se han quedado confundidos.
Amor: maldita palabra que nunca me pronunciaras.
Acepto que nunca tuve la esperanza de que así fuera.
Sólo espero volver a verte en el mundo sin mareas
donde compartamos aún la vida de forma sincera.
Tus manos hechas de mármol y tus labios de acero,
un caballero eterno entre la luz de mi luna oscura;
tu vida, un sendero que desconozco y desespero,
tú, la única figura que amé durante años sin cordura.
Se va pues, de mi corazón violeta lo que lo hizo ser corazón;
sales para dejar que pare de latir esta agonía inhumana.
Márchate, no dolerás más que la muerte de mi razón;
no dolerás más que el frio de esta soledad eterna.
¿Amarte?, lo hice hasta olvidar que era amar.
Estoy aquí por siempre, pero no cómo era para ti,
no habrá amor, nunca lo hubo de ti hacia mi.
No habrá reclamos, tu existencia no voy a negar.
Siéntate pues en el asiento vacío de un viejo amigo,
mira la luna a mi lado una vez más, no te puedo olvidar.
Las mariposas negras con alas de piel son el testigo
de mi divague, de que abandono amarte estando contigo.
***Musta Kuolema***
Entre la bruma de este corazón abandonado,
puedo escuchar tu voz que aún repite mi nombre.
Olvidándote jamás, sólo a vivir sin ti aprendiendo,
con el velo de la noche rellenando lo que sobre.
Tus miradas siempre taciturnas, eran mi delirio;
hoy no comprendo hacia donde van mis sentidos,
estaban acostumbrados a tenerte de destino
que ahora que te dejan se han quedado confundidos.
Amor: maldita palabra que nunca me pronunciaras.
Acepto que nunca tuve la esperanza de que así fuera.
Sólo espero volver a verte en el mundo sin mareas
donde compartamos aún la vida de forma sincera.
Tus manos hechas de mármol y tus labios de acero,
un caballero eterno entre la luz de mi luna oscura;
tu vida, un sendero que desconozco y desespero,
tú, la única figura que amé durante años sin cordura.
Se va pues, de mi corazón violeta lo que lo hizo ser corazón;
sales para dejar que pare de latir esta agonía inhumana.
Márchate, no dolerás más que la muerte de mi razón;
no dolerás más que el frio de esta soledad eterna.
¿Amarte?, lo hice hasta olvidar que era amar.
Estoy aquí por siempre, pero no cómo era para ti,
no habrá amor, nunca lo hubo de ti hacia mi.
No habrá reclamos, tu existencia no voy a negar.
Siéntate pues en el asiento vacío de un viejo amigo,
mira la luna a mi lado una vez más, no te puedo olvidar.
Las mariposas negras con alas de piel son el testigo
de mi divague, de que abandono amarte estando contigo.
***Musta Kuolema***