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Hoy que la vida ya es mía,
y ya se acabó este tiempo
siento un gran descontento
por estas manos vacías,
y en la poca plusvalía
que los años dan al alma
ni siquiera encuentra calma
mi corazón abatido
por el amor ya sufrido
cual peregrino sin talma.
Hoy que la vida ya es mía,
y ya se acabó este tiempo
siento un gran descontento
por estas manos vacías,
y en la poca plusvalía
que los años dan al alma
ni siquiera encuentra calma
mi corazón abatido
por el amor ya sufrido
cual peregrino sin talma.
Letras que llegan con mucha profundidad amigo Frank
y conmueven al lector en su lectura de principio a fin.
Ha sido un placer pasearme por tu espacio.
Besos y un abrazo. Tere