Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
La niebla ha fundido el paisaje. En la calle grita el silencio, en una presencia constante entre las casas. La guardería del paseo, con sus ventanas iluminadas permite ver a los pequeños jugando sentados sobre la alfombra, mientras un par de ellos se alzan sobre las puntas de los pies intentando ver a través del cristal de la puerta. Los árboles dejan resbalar el agua, como lágrimas que llorasen por sus ramas desnudas. Contra el suelo golpean las gotas de lluvia con monótona constancia estallando en pequeños saltos de agua que parecen pretender horadar el paseo. Relucen los bancos con sus maderas lavadas y los charcos reflejan edificios y el cielo.
Y una nostalgia me atenaza el alma, como una canción triste que rememora un abandono…
Y una nostalgia me atenaza el alma, como una canción triste que rememora un abandono…