Juan de Dios Pérez
Poeta recién llegado
Trabajo con el miedo como quien busca una nueva forma de amor.
He conocido espacios y tiempos que duelen en el alma.
Y me enamoré del aroma grisáceo del espanto humano.
Hoy, cuando nada asusta.
Roberto Durán de CONTEMPORÁNEOS
He conocido espacios y tiempos que duelen en el alma.
Y me enamoré del aroma grisáceo del espanto humano.
Hoy, cuando nada asusta.
Roberto Durán de CONTEMPORÁNEOS
Inicio
Una niña corría en una casa vacía. Su mamá abrió la puerta de la casa.
La niña subió las escaleras. Entró a lo que hasta hace poco había sido su pieza. Miró el cielo. Mamá dijo en voz alta- me gustaría tener una máquina del tiempo y retroceder el tiempo para que volviéramos a vivir con el papá y ser felices.
Desarrollo
La tragedia formal de que la toquen no la deja dormir. Con el asco que acumula no puede sentir una caricia sincera. Ni la pena de su esposo Juan José que no la comprende, ni la alegría que le da su hija pueden con el formato. Desgastada, desnuda, odiándose, sola por las tardes, aprieta sus pezones o rasga su vagina con las uñas estableciendo un pacto ególatra que se manifiesta perfectamente cuando una lágrima cae desde sus ojos sobre las baldosas frías del living comedor.
Conclusión
La piel que quedó en el suelo, tersa, transparente como sus ojos de bebé, se confunde pegada con la sangre seca y oscura, formando una isla de epitelios y pelos al azar. La mamá está en shock. Los policías no han logrado sacarle una palabra. Juan José tampoco ha pronunciado una frase. Pero saben que fue él. Dentro del amplio y cómodo chalet ABC1, el alto ejecutivo sólo atina a tomarse la cabeza y llorar. Francisca muere dos días después con su cara destrozada por los golpes recibidos y la herida en la cabeza al caer en el piso de mármol.