Viento de américa
Poeta adicto al portal
Cuando me gana la soledad
echo mano de la nostalgia.
Es como la chistera de mago:
saco tu rostro, Sandra,
después de unos pases mágicos;
unos polvos invisibles
y agarro por las orejas
tus besos olvidados en mis labios;
tus suspiros, mariposas azules,
baten alas hasta mis orejas
con el aire de tres fuertes soplidos;
los garabatos trazados por la varita mágica
convierten tus ojos en la tierra prometida.
Sin embargo,
ni la nostalgia,
ni el conjuro de un abracadabra
serán suficientes
para revertir el embrujo
de este corazón solo y hecho piedra.
echo mano de la nostalgia.
Es como la chistera de mago:
saco tu rostro, Sandra,
después de unos pases mágicos;
unos polvos invisibles
y agarro por las orejas
tus besos olvidados en mis labios;
tus suspiros, mariposas azules,
baten alas hasta mis orejas
con el aire de tres fuertes soplidos;
los garabatos trazados por la varita mágica
convierten tus ojos en la tierra prometida.
Sin embargo,
ni la nostalgia,
ni el conjuro de un abracadabra
serán suficientes
para revertir el embrujo
de este corazón solo y hecho piedra.