A ti, siempre a ti
En esas mañanas encallecidas
donde las paredes son garras
y veo pasar mil años en un instante de ventana.
Mañanas de mariposas grises,
y un otoño empozado en las miradas.
Mañanas ausentes de música,
de color,
de risa
En esas mañanas
intento pensarte
Sé que fuera de esta silla añejada a mis formas
existe un espacio donde danzan las hadas,
donde habita un niño que regala flores
y mil duendes que juegan al final del arco iris.
Existe ese espacio dibujado por Quinquela,
espacio de luces y lluviosa melodía,
espacio de boletos capicuas,
de Guevaras y Teresas,
de sonrisas de mamá.
En esas mañanas en que te pienso
y tu abrazo moldea mi espalda
es posible ese mundo de quimeras,
donde la oscuridad ya no invita al miedo.
En esas mañanas encallecidas
donde las paredes son garras
y veo pasar mil años en un instante de ventana.
Mañanas de mariposas grises,
y un otoño empozado en las miradas.
Mañanas ausentes de música,
de color,
de risa
En esas mañanas
intento pensarte
Sé que fuera de esta silla añejada a mis formas
existe un espacio donde danzan las hadas,
donde habita un niño que regala flores
y mil duendes que juegan al final del arco iris.
Existe ese espacio dibujado por Quinquela,
espacio de luces y lluviosa melodía,
espacio de boletos capicuas,
de Guevaras y Teresas,
de sonrisas de mamá.
En esas mañanas en que te pienso
y tu abrazo moldea mi espalda
es posible ese mundo de quimeras,
donde la oscuridad ya no invita al miedo.