Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acércate, ven a mi,
sécate esas lágrimas;
ven y encuentra tu refugio.
Sabes que aquí estás bien,
que nada te pasará.
No dejes que te asalte la duda
sabes que aquí estoy yo.
Acércate, ven hacia mi,
mira que pequeña te ves;
observa como cabes aquí
tan hermosa y delicada
entre mis brazos
y recarga tu cabeza
sobre el hombro,
es apoyo que buscas
y sabes que necesitas.
Siente el calor
de mi abrazo,
aférrate a mi espalda,
y con tu cara junto a la mía
deja que respire
la profundidad de tu aliento.
Abrázame más fuerte.
Especial atención
debes poner a mis palabras,
escucha atenta
cerquita de tu oído
lo que digo
y mientras tanto
abrázame más fuerte,
más fuerte, más fuerte.
Acércate y vuélveme
a abrazar.
sécate esas lágrimas;
ven y encuentra tu refugio.
Sabes que aquí estás bien,
que nada te pasará.
No dejes que te asalte la duda
sabes que aquí estoy yo.
Acércate, ven hacia mi,
mira que pequeña te ves;
observa como cabes aquí
tan hermosa y delicada
entre mis brazos
y recarga tu cabeza
sobre el hombro,
es apoyo que buscas
y sabes que necesitas.
Siente el calor
de mi abrazo,
aférrate a mi espalda,
y con tu cara junto a la mía
deja que respire
la profundidad de tu aliento.
Abrázame más fuerte.
Especial atención
debes poner a mis palabras,
escucha atenta
cerquita de tu oído
lo que digo
y mientras tanto
abrázame más fuerte,
más fuerte, más fuerte.
Acércate y vuélveme
a abrazar.