Abriendo camino

ArturoV

Poeta recién llegado
I


Robé aquella herida con sal de los rizos

de su cabello.

Derrotada la Esfinge, saludan los erizos,

y el camello.

Ninguna estrella azul y verde fue hecha

sillón

y la mina me regaló, por mirón,

la flecha,

pues no fuí imán para el meteorito,

un mito.



Al verlo arder

comer,

vendí mis ojos

locos.



Masajeando mi pecho,

resistí,

y con tanto azufre

crecí.



Musculado, con más memoria

y carismático,

rellené la esfera de chicoria,

maniático.
 
I


Robé aquella herida con sal de los rizos

de su cabello.

Derrotada la Esfinge, saludan los erizos,

y el camello.

Ninguna estrella azul y verde fue hecha

sillón

y la mina me regaló, por mirón,

la flecha,

pues no fuí imán para el meteorito,

un mito.



Al verlo arder

comer,

vendí mis ojos

locos.



Masajeando mi pecho,

resistí,

y con tanto azufre

crecí.



Musculado, con más memoria

y carismático,

rellené la esfera de chicoria,

maniático.

Poema trepidante que es espejo para conocer esas amplias
ondas que silencian los ambitos. Me encanto la ultima estrofa
de esfuerzos. felicidades. luzyabsenta
 

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