marcia segura
Poeta adicto al portal
Nuestra vereda se termino un día,
aquella supuestamente interminable
mas tu caminar siguió de prisa,
no miraste la sombra que de mi cuerpo,
que se desprendía,
triste y solitaria
Seguiste como el agua sigue al surco,
Y las aves absortas a los planos templados
así ese día de pronto,
tu camino se volvió difuso,
Inalcanzable para mí paso
ni siquiera tuve el tiempo
para poder tejerme un manto
y asi protegerme de la gélida pena
no quedo más que sacar un abrigo en verano
así,
Me quede viuda,
de un cariño,
que siempre fue solitario
Animita de un cuerpo,
que camina vivo y danzante
Pequeña niña con una tristeza de grande.
gaviotas abstractas, pañuelos blancos
que vuelan una y otra vez
sobre ese llanto insoportable incluso
para el recuerdo .
aquella supuestamente interminable
mas tu caminar siguió de prisa,
no miraste la sombra que de mi cuerpo,
que se desprendía,
triste y solitaria
Seguiste como el agua sigue al surco,
Y las aves absortas a los planos templados
así ese día de pronto,
tu camino se volvió difuso,
Inalcanzable para mí paso
ni siquiera tuve el tiempo
para poder tejerme un manto
y asi protegerme de la gélida pena
no quedo más que sacar un abrigo en verano
así,
Me quede viuda,
de un cariño,
que siempre fue solitario
Animita de un cuerpo,
que camina vivo y danzante
Pequeña niña con una tristeza de grande.
gaviotas abstractas, pañuelos blancos
que vuelan una y otra vez
sobre ese llanto insoportable incluso
para el recuerdo .