Martín Renán
Poeta adicto al portal
Oteará,
misma cólera: fugitivo
en el pecho.
Sonoridad.
Éramos libertad, sin nadie y sin ti.
Prórroga.
Pero la vida pasa.
Pena y castigo
a tientas; el inquisidor
(de ensoñación)
a medio cerrar
la puerta
Da de beber a sus muertos.
pesa el crucifijo: existe
el milagro
de los peces,
la tentación
y lo malo de mí.
Otra realidad desnuda.
Me pregunto
¿Dónde arderá un paraíso para mí?
misma cólera: fugitivo
en el pecho.
Sonoridad.
Éramos libertad, sin nadie y sin ti.
Prórroga.
Pero la vida pasa.
Pena y castigo
a tientas; el inquisidor
(de ensoñación)
a medio cerrar
la puerta
Da de beber a sus muertos.
pesa el crucifijo: existe
el milagro
de los peces,
la tentación
y lo malo de mí.
Otra realidad desnuda.
Me pregunto
¿Dónde arderá un paraíso para mí?