XANA
Poeta fiel al portal
Vuelves, abril,
de aquel sueño del ayer
donde te vi crecer entre las brumas
pasadas de mi infancia,
en cada regreso con hambre de los días,
mientras el pan se me desmigaba entre las manos,
y se enderezaban los renglones de la tarde
entre el embriagador perfume de las lilas.
Llegabas por el azul camino de las brisas,
y tu rumor se dejaba oír en los bajíos
cuando el mar, que se hace más mar
al mirar el horizonte, se busca en la otra orilla.
Venías con tu lenguaje de frondas,
y había en el aire una plegaria
presagiando vísperas de lluvia.
Allí donde dormían los árboles
sus imposibles sueños, se presentía la luz
en el reflejo de las alas de las golondrinas
sobre las plateadas escamas del arroyo.
Vuelves, abril, como descuidada luciérnaga
en la cima de lo invisible, bordeando
el sendero de la noche, difundiendo la luz
que es como decir la vida misma.
de aquel sueño del ayer
donde te vi crecer entre las brumas
pasadas de mi infancia,
en cada regreso con hambre de los días,
mientras el pan se me desmigaba entre las manos,
y se enderezaban los renglones de la tarde
entre el embriagador perfume de las lilas.
Llegabas por el azul camino de las brisas,
y tu rumor se dejaba oír en los bajíos
cuando el mar, que se hace más mar
al mirar el horizonte, se busca en la otra orilla.
Venías con tu lenguaje de frondas,
y había en el aire una plegaria
presagiando vísperas de lluvia.
Allí donde dormían los árboles
sus imposibles sueños, se presentía la luz
en el reflejo de las alas de las golondrinas
sobre las plateadas escamas del arroyo.
Vuelves, abril, como descuidada luciérnaga
en la cima de lo invisible, bordeando
el sendero de la noche, difundiendo la luz
que es como decir la vida misma.