El cerro no me encierra.
El cierre se rompió.
Las rejas se disuelven.
Se vuelven los latidos
al alma que reclama
nuestros pasos desnudos.
Nuestra madre,
la tierra,
nos devuelve la voz.
Te escucho.
Sé que ríes.
Por ahí.
Por aquí.
¡Tan adentro!
Que me encuentro,
si te encuentro,
dormida,
en este abrazo,
pedazo de ilusión,
ésta,
mi vida,
que ni siquiera es mía.
La noche.
Este perfume.
El romerillo.
Este perfume.
Un nuevo trillo
hasta el color,
que me proclama
dueño y escultor
del sueño
en que te amo,
y aquí en mis manos
frías,
ha crecido una flor.
Te hiciste carne.
Y hueso.
Y besos.
Después.
Después te hiciste adiós.
Y el verso.
La promesa.
Te regresa
a la mesa,
que sirvo,
mientras canto,
tu canto,
con cariño
de niño,
jugando,
que va andando,
y amando,
y encuentra
tu sabor.
Es abril.
Y te extraño.
De cerca.
Largamente.
En mi mente,
mi corazón
avanza
en esperanza y acto.
Mi pacto es con el viento.
Y el mar.
Y con tu risa.
Ya no me queda prisa.
Ni tiempo
de esperar abrazar.
Me abrazo a tu sonrisa.
Tu canción en mi alma.
Tu rasgo.
Tu color.
Voy encendiendo velas
y aparece tu sombra
en la alfombra dorada.
Levemente me inclino.
Acaricio tu espalda,
minifalda mediante.
No sin antes besarte
y entregarte esta flor.
El cierre se rompió.
Las rejas se disuelven.
Se vuelven los latidos
al alma que reclama
nuestros pasos desnudos.
Nuestra madre,
la tierra,
nos devuelve la voz.
Te escucho.
Sé que ríes.
Por ahí.
Por aquí.
¡Tan adentro!
Que me encuentro,
si te encuentro,
dormida,
en este abrazo,
pedazo de ilusión,
ésta,
mi vida,
que ni siquiera es mía.
La noche.
Este perfume.
El romerillo.
Este perfume.
Un nuevo trillo
hasta el color,
que me proclama
dueño y escultor
del sueño
en que te amo,
y aquí en mis manos
frías,
ha crecido una flor.
Te hiciste carne.
Y hueso.
Y besos.
Después.
Después te hiciste adiós.
Y el verso.
La promesa.
Te regresa
a la mesa,
que sirvo,
mientras canto,
tu canto,
con cariño
de niño,
jugando,
que va andando,
y amando,
y encuentra
tu sabor.
Es abril.
Y te extraño.
De cerca.
Largamente.
En mi mente,
mi corazón
avanza
en esperanza y acto.
Mi pacto es con el viento.
Y el mar.
Y con tu risa.
Ya no me queda prisa.
Ni tiempo
de esperar abrazar.
Me abrazo a tu sonrisa.
Tu canción en mi alma.
Tu rasgo.
Tu color.
Voy encendiendo velas
y aparece tu sombra
en la alfombra dorada.
Levemente me inclino.
Acaricio tu espalda,
minifalda mediante.
No sin antes besarte
y entregarte esta flor.
Última edición: