mariano dupont
Poeta fiel al portal
ABU
Marina era una niña notablemente despierta; cualquiera que hablara con ella le daba más que los diez años que tenia.
En el último tiempo había estado entretenida en el enorme invernadero de la mansión distraída con un supuesto ángel,que según la niña necesitaba compañía.
Su perro Barullo la acompañaba muchas tardes visitando al ángel entre las flores del semillero.
Su padre era muy respetuoso de la intimidad de la niña, ya que confiaba en su responsabilidad y sentido común y no la interrogaba sobre el ángel.
La pequeña Marina comentaba con una sonrisa irónica que el ángel era quien mas sabia de flores de los que ella conocía.
La tarde que llegaron del Hospital Psiquiátrico los médicos con los enfermeros la niña y el perro se encontraban con el ángel en el vivero.
Cuando entraron al cobertizo, la nena se encontraba tirada en el piso con la cabeza en una posición absolutamente antinatural al ángulo del tronco.
Y el perro Barullo sangrando degollado.
En el barro fresco de un cantero estaba escrito el último mensaje.
Te quiero papá.
no es un ángel, es un demonio
Y el viejo Abu estaba sentado con una mirada beatifica y con una sonrisa angelical en su cara; pero tenia los ojos perdidos en la mas profunda de las locuras.
Era el viejo Abu el antiguo jardinero que estaba internado con los incurables antes de fugarse.
Y para Marina había sido el abuelito- ángel.
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Marina era una niña notablemente despierta; cualquiera que hablara con ella le daba más que los diez años que tenia.
En el último tiempo había estado entretenida en el enorme invernadero de la mansión distraída con un supuesto ángel,que según la niña necesitaba compañía.
Su perro Barullo la acompañaba muchas tardes visitando al ángel entre las flores del semillero.
Su padre era muy respetuoso de la intimidad de la niña, ya que confiaba en su responsabilidad y sentido común y no la interrogaba sobre el ángel.
La pequeña Marina comentaba con una sonrisa irónica que el ángel era quien mas sabia de flores de los que ella conocía.
La tarde que llegaron del Hospital Psiquiátrico los médicos con los enfermeros la niña y el perro se encontraban con el ángel en el vivero.
Cuando entraron al cobertizo, la nena se encontraba tirada en el piso con la cabeza en una posición absolutamente antinatural al ángulo del tronco.
Y el perro Barullo sangrando degollado.
En el barro fresco de un cantero estaba escrito el último mensaje.
Te quiero papá.
no es un ángel, es un demonio
Y el viejo Abu estaba sentado con una mirada beatifica y con una sonrisa angelical en su cara; pero tenia los ojos perdidos en la mas profunda de las locuras.
Era el viejo Abu el antiguo jardinero que estaba internado con los incurables antes de fugarse.
Y para Marina había sido el abuelito- ángel.
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