Michel Manilva
Poeta recién llegado
Abue Concha I
27 de Mayo 2009
9:30 pm
¡Te fuiste Abue Concha!
Te fuiste y no pudimos decirnos adiós.
Nos has dejado tan solos,
tan huérfanos, tan faltos de ti.
Y cómo no sentirnos así
Dadora de vida, dueña de esta familia,
creadora de tantos hijos,
progenitora de tanto amor.
La primera fue mi abuela Lola,
la que más quisiste, tu consentida.
Muerte que a ti, a mi madre y a mí nos tocó llorar.
Ahora mi madre y yo lamentamos tu ausencia.
Después vinieron una docena más,
llenaron tu casa, tu espacio;
y así como te llenaron
así se fueron, te abandonaron.
Poco a poco te fuiste quedando sola,
cada vez más triste, olvidada.
Los años pesados, cada uno,
hallaron refugio en tu espalda
y sin preguntarte se acomodaron en ti,
en tu cuerpo, en tus piernas, en tus ojos.
Qué tristes tus ojos Concha,
qué ingrata la vida,
qué corta, qué breve.
No me quiero morir, decías,
como rogando a tu Dios
más existencia para contar,
más experiencia, más aire,
más amor.
¡Ándele hijo!, que Dios te bendiga,
que Dios te socorra, que te acompañe
Pórtate bien para que no te regañen
No comas ni tomes nada frío,
cuídate esa voz para que sigas cantando
Esas son frases que en mi mente
estarán hoy y para siempre.
tus palabras en cada despedida
si yo iba a tu casa de visita.
¡Ándele Concha! ¡Qué Dios la bendiga!
Seguro Lo hará pues usted nunca dejó
de rezar, de creer, de ver, de escuchar,
de sufrir, de llorar, de sonreír, de amar.
Estas son mis tontas palabras de despedida,
imitación de usted misma,
palabras simples, mágicas palabras.
Viejita espero verla otra vez para
escuchar más historias,
darle un beso en la frente
y que me diga Hola mi Chino.
Hoy es un día triste del mes de Mayo
y mis lágrimas inquietas
se mojan de a ratos
para llorar la pena
de tu dolorosa ausencia.