Indudablemente el tema bien llevado en esta tierna descripción de la afanosa señora que se puede aplicar prácticamente a todas las abuelas del mundo.
Me pregunto si en el primer verso no te tomas licencias indeseables ya que para mi pronunciación cuento: ce-re-al y ra-iz por lo que no me salen las cuentas. Claro está que se podría admitir ce-real, pero como en po-e-ta y otras parecidas al llevar ese acento no parece oportuno.
Mi querido Maramín: te agradezco tu visita.
Y pasando a tu crítica te confieso que no la entiendo del todo. Creo saber lo que es lenguaje natural, creo saber lo que son licencias métricas, pero no alcanzo a catalogar qué entiendes por "licencias indeseables". Vamos a ver, Maramín, las licencias métricas existen, las recogen y describen todos los manuales de métrica que conozco, y las recogen y describen no por mero capricho sino porque se han aplicado y aplican en la práctica magistral de la poesía (dentro de la cual, por supuesto, no incluyo mi soneto).
Hay tratadistas muy estrictos, dogmáticos y tajantes que rechazan todo tipo de licencias, pero la mayoría las consideran "una posibilidad estilística" cuyo uso queda abierto de manera discrecional al buen oficio del poeta. Esta última es también mi opinión y mi práctica: creo que no abuso de ellas, pero si se presenta algún caso no dudo en usarlas.
Pasemos ahora a estudiar el caso concreto. El verso en cuestión está compuesto de manera que, en efecto, cereal se silabee como
ce-real y raíz como
ra-íz; lo segundo se atiene al lenguaje natural, en que por razón del acento el diptongo se rompe; lo primero sin embargo se desvía del lenguaje natural (del castellano peninsular y estándar, no así del que se habla en latinoamérica) por cuanto une en una sola emisión de voz una vocal semiabierta
e con una vocal abierta
a. Para ello se hace uso de la licencia métrica llamada
sinéresis o unión artificiosa de dos vocales que no forman diptongo (a, o, e). Este tipo de sinéresis en que la primera vocal es
e es muy común (natural) en habla de latinoamérica, y es licencia practicable y practicada por grandes maestros:
La veleta, la cigarra.
Pero el molino, la hormiga.
Muele pan, molino, muele.
Trenza, veleta, poe-sí-a.
DÁMASO ALONSO
Dámaso Alonso, como sabrás fue miembro de la Real Academia de la Lengua, e incluso creo que fue director de ella.
Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un cam-peón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.
RUBÉN DARÍO (CAUPOLICÁN)
así que comprenderás, Maramín, que para mí, que además compuse este soneto en Lima dirigido a las bellas mujeres de varias generaciones de la familia de mi nuera peruana, para quienes la unión
ea es natural, el uso de esa sinéresis no sólo la encontré justificada sino muy adecuada al caso.
De esta manera, el verso que te preocupa queda así:
Ma-dre-ce-
real,-ra-
íz-(de ex)-
cel-sas-
ro-sas -> Endecasílabo "a minori" de tipo B2, sáfico propio.
(en
rojo los acentos de intensidad o principales).
Gracias por haberme dado la oportunidad de analizarlo.
Un abrazo, Maramín