Abuelí
Yo soy tu sueño, abuelí,
tu barca liberada.
Una orillera, como vos,
mas de la angustia
y la palabra.
Cruzaste el charco, abuelí,
para fregar las casas
de la ciudad del Plata.
Mi lavandera desgarrada,
Rosa urugaya.
Yo soy tu sueño, abuelí,
tu parte brava
con sabañones,
apenitas,
en el alma.
Chicata como vos,
mirada rasguñada.
Yo soy tu sueño, abuelí:
-privilegiada
que repara
tu inmerecida
vergüenza
de iletrada,
y para colmo,
con berretines
de poeta -.
Yo soy tu sueño, abuelí.
Soy tu pasión emancipada.
No ha sido fácil zarpar:
llegué hasta aquí
para encontrar tu casa
evaporada,
a agradecerte
la ropita almidonada.
Un tibio sueño de organdí,
de Lino Blanco
me trajo aquí
a decirte algo:
que seré abuela
por fin
y que otros sueños
habrán
de prolongarnos.
GraCiela Vergel
Montevideo, febrero de 2012