Vital
Poeta veterano en el portal
Viejos árboles, cuya sombra nos cobija,
que han marcado sus arrugas con tesón y coraje,
dejando huellas en el camino con abnegada paciencia.
Como árboles viejos,
hombres y mujeres de edad avanzada.
Con las raíces ancladas en su querida tierra,
aunque a veces, con la mirada ausente,
confiscada en alguna frontera
Viejos luchadores de cien mil batallas,
que hicieron historia contra viento y marea,
cargando con su dignidad frente a tanta indiferencia,
batallando con el hambre y también con la miseria,
y aún resurgiendo de sus cenizas,
crearon nuestras familias.
Envejecidos como robles
hombres y mujeres de humilde linaje,
anduvieron descalzos y castañeteárosle los dientes,
pero con voz templada y buen talante,
hicieron de su palabra un estandarte.
Dejando hechos caminos,
y en ellos sus huellas de caminantes.
Viejos y viejas
agradecidos con sus cosechas.
Como centenarios castaños,
que en sus corazones guardan los secretos de antaño.
Viejos tesoros de nuestras tierras,
fuentes de nuestras aguas,
árboles de nuestra familia.
Aunque sean ahora necesitados viejos,
de nuestro cuidado y reconocimiento,
seguro que orgullosos de nosotros sus renuevos.
que les suavice los arañazos producidos por el tiempo
Viejos como las tierras bravías,
en las que florecen como semillas: sus nietos
cual brillantes y renovadas primaveras
Ellos y ellas
Estrellas y luceros en menguantes energías,
pero aún con la suficiente,
para iluminar sus rostros
al ofrecerles tan solo una de nuestras sonrisas
que han marcado sus arrugas con tesón y coraje,
dejando huellas en el camino con abnegada paciencia.
Como árboles viejos,
hombres y mujeres de edad avanzada.
Con las raíces ancladas en su querida tierra,
aunque a veces, con la mirada ausente,
confiscada en alguna frontera
Viejos luchadores de cien mil batallas,
que hicieron historia contra viento y marea,
cargando con su dignidad frente a tanta indiferencia,
batallando con el hambre y también con la miseria,
y aún resurgiendo de sus cenizas,
crearon nuestras familias.
Envejecidos como robles
hombres y mujeres de humilde linaje,
anduvieron descalzos y castañeteárosle los dientes,
pero con voz templada y buen talante,
hicieron de su palabra un estandarte.
Dejando hechos caminos,
y en ellos sus huellas de caminantes.
Viejos y viejas
agradecidos con sus cosechas.
Como centenarios castaños,
que en sus corazones guardan los secretos de antaño.
Viejos tesoros de nuestras tierras,
fuentes de nuestras aguas,
árboles de nuestra familia.
Aunque sean ahora necesitados viejos,
de nuestro cuidado y reconocimiento,
seguro que orgullosos de nosotros sus renuevos.
que les suavice los arañazos producidos por el tiempo
Viejos como las tierras bravías,
en las que florecen como semillas: sus nietos
cual brillantes y renovadas primaveras
Ellos y ellas
Estrellas y luceros en menguantes energías,
pero aún con la suficiente,
para iluminar sus rostros
al ofrecerles tan solo una de nuestras sonrisas
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