Isaac Barrera
Poeta recién llegado
Entre los escondites de unos muebles,
aparecieron retratos,
envueltos en telarañas y con polvos,
ya arrugados por los años.
Le pregunté a mi madre
¿Quién son aquellos señores?
y al mirar su foto le cayeron lagrimones,
¿Por qué suspiras al cielo y a veces te descompones?
Me contesta al momento sonriente,
aquí tienes a tu abuelo,
guapetón sin ser anciano,
y con más pelo.
Y se me quebró el alma,
no existir para conocerlo,
si hasta envidio a los que ríen,
con batallas de abuelos,
que en su tiempo si había crisis,
y ahora ya no está para luchar.
Y a ella que si la pude abrazar,
que si la pude besar,
no se olvida el cariño,
el de mi abuela.
Por eso no comprendo,
cuando escucho en las noticias,
anciano abandonado,
maltratado por la familia,
o que le dan larga,
exiliado en algún jardín.
Sin ver, que son personas
sin entrañas y sinvergüenzas,
deben tener más mente
y más conciencia.
Quien niega a quien los crea,
solíto y sin fuerzas,
se muera el traidor.
aparecieron retratos,
envueltos en telarañas y con polvos,
ya arrugados por los años.
Le pregunté a mi madre
¿Quién son aquellos señores?
y al mirar su foto le cayeron lagrimones,
¿Por qué suspiras al cielo y a veces te descompones?
Me contesta al momento sonriente,
aquí tienes a tu abuelo,
guapetón sin ser anciano,
y con más pelo.
Y se me quebró el alma,
no existir para conocerlo,
si hasta envidio a los que ríen,
con batallas de abuelos,
que en su tiempo si había crisis,
y ahora ya no está para luchar.
Y a ella que si la pude abrazar,
que si la pude besar,
no se olvida el cariño,
el de mi abuela.
Por eso no comprendo,
cuando escucho en las noticias,
anciano abandonado,
maltratado por la familia,
o que le dan larga,
exiliado en algún jardín.
Sin ver, que son personas
sin entrañas y sinvergüenzas,
deben tener más mente
y más conciencia.
Quien niega a quien los crea,
solíto y sin fuerzas,
se muera el traidor.
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