Hector Hernandez Carvajal
Poeta fiel al portal
Abundante Tristeza.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Hasta mi propia saliva me sabe a hiel.
La tristeza, como por osmosis, penetra
cada rincón de mi piel, invade mi cuerpo.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Y de rodillas al pie de mi cama,
pido que el cuervo negro vuele
más allá de mi ventana que no se pose.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
La tristeza invade mi cuerpo,
así como la hiedra invade los rosales.
Temo que mi esencia empiece a marchitarse.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Siento que estoy caminando sobre puñales,
filosos, punzantes, mortales.
Esos que se clavan en mis costillas, aniquilan.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Hasta mi propia saliva me sabe a hiel.
La tristeza, como por osmosis, penetra
cada rincón de mi piel, invade mi cuerpo.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Y de rodillas al pie de mi cama,
pido que el cuervo negro vuele
más allá de mi ventana que no se pose.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
La tristeza invade mi cuerpo,
así como la hiedra invade los rosales.
Temo que mi esencia empiece a marchitarse.
Hoy es uno de esos días grises, amargos.
Siento que estoy caminando sobre puñales,
filosos, punzantes, mortales.
Esos que se clavan en mis costillas, aniquilan.