Gil Garcìa
Poeta recién llegado
El violìn marino es el aliento del infante.
que vino a llevarse las sìlabas compresas. El licor del muerto.
Rosaura y la parca se besan en el huracàn violaceo.
Del clarìn que purpura nos vela. nos abigarra las muecas al sonar,
lento y pendiente. Su Lamento.
Mi cuarto està sucio, Afuera esta sucio.
Y solo quince.
El follaje azulìz que vì sobre las ramas ayer recuerda a la niña
de los jardines,
a veces siento que voy a implosionar entre las florecitas.
Y a veces me paro para rascarme, y el descaro en mi alma crece como un maleficio.
Y el viento otoñal que derrama mi cerebro ¡Solo Zumba! ¡Y se amasa!
Es el centro del fracaso. Poniente de los horrores.
SOLO QUINCE. OH SOLO QUINCE.
La vida aùn no me acaba de renegar lo suficiente, Aburrimiento. No se me ha destinado el yugo de los jefes ni las penurias del campesino. El bisbiseo del cantante ha de entrar y salir de mis branquias. No los deja sino, los roe cual rapè del cal...
¡Y si mi mente implosionase, que las vacas se queden mi aroma!
y se combine con los chorritos, de pis sangrienta mi alma.
Oh madre, el cachorro de tus memorias, es un perro de fuego ahora.
Solo se le permite titubear, achicharrar con sus fauces las tinieblas. ¡RISA! ¡RISA! ¡RISA!
que vino a llevarse las sìlabas compresas. El licor del muerto.
Rosaura y la parca se besan en el huracàn violaceo.
Del clarìn que purpura nos vela. nos abigarra las muecas al sonar,
lento y pendiente. Su Lamento.
Mi cuarto està sucio, Afuera esta sucio.
Y solo quince.
El follaje azulìz que vì sobre las ramas ayer recuerda a la niña
de los jardines,
a veces siento que voy a implosionar entre las florecitas.
Y a veces me paro para rascarme, y el descaro en mi alma crece como un maleficio.
Y el viento otoñal que derrama mi cerebro ¡Solo Zumba! ¡Y se amasa!
Es el centro del fracaso. Poniente de los horrores.
SOLO QUINCE. OH SOLO QUINCE.
La vida aùn no me acaba de renegar lo suficiente, Aburrimiento. No se me ha destinado el yugo de los jefes ni las penurias del campesino. El bisbiseo del cantante ha de entrar y salir de mis branquias. No los deja sino, los roe cual rapè del cal...
¡Y si mi mente implosionase, que las vacas se queden mi aroma!
y se combine con los chorritos, de pis sangrienta mi alma.
Oh madre, el cachorro de tus memorias, es un perro de fuego ahora.
Solo se le permite titubear, achicharrar con sus fauces las tinieblas. ¡RISA! ¡RISA! ¡RISA!