Mario Quintana
Exp..
Abres los ojos cada mañana
semidormida entre geranios
y fachadas blancas.
O así imagino a este lado del agua
La Habana.
Gritas, viéndolos correr malheridos
a lo ancho de la playa,
perdida la calma.
Acá por el color de la bahía gaditana,
allá bajo ilusión americana.
A tu altura,
alaban tus pies,
besan tus manos.
Saborean dos veces tu sabor
por temor a olvidarlo
como balseros antes de partir
escondidos tras sus balsas,
mirando dos veces el malecón y sus tascas,
con temor a eternamente
no llegar jamás a pisarlas
huidos tras sus anclas.

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