Mi camino acaba allí.
Donde las estrellas forjan su luz
En las mariposas amarillas
En el temblor de su voz,
Allí, cerca de los labios,
Donde el rubor palidece
En la fogatas marinas,
Donde el náufrago ennoblece,
Allí, junto a la hierba marchita,
Que la flor desprecia,
En la red rota del pescador,
Que no pesca peces, sino amor.
Allí acaba mi camino,
Junto al espejo que me ve moribundo
En la luz angustiosa de la última vela
Y el soñar borracho de una jovenzuela
Que duerme la noche sobre su pelo,
Mi camino termina en la roca
Deshecha en arena por siglos de espera,
Bajo las tinieblas sin esa luciérnaga,
Cuando el verso tiembla de tristeza,
Y te miro siempre rondando en el hogar,
Junto a mí, que no te merezco,
Al final de mis dedos, al inicio del beso,
Mi camino todo, acaba allí.
Donde las estrellas forjan su luz
En las mariposas amarillas
En el temblor de su voz,
Allí, cerca de los labios,
Donde el rubor palidece
En la fogatas marinas,
Donde el náufrago ennoblece,
Allí, junto a la hierba marchita,
Que la flor desprecia,
En la red rota del pescador,
Que no pesca peces, sino amor.
Allí acaba mi camino,
Junto al espejo que me ve moribundo
En la luz angustiosa de la última vela
Y el soñar borracho de una jovenzuela
Que duerme la noche sobre su pelo,
Mi camino termina en la roca
Deshecha en arena por siglos de espera,
Bajo las tinieblas sin esa luciérnaga,
Cuando el verso tiembla de tristeza,
Y te miro siempre rondando en el hogar,
Junto a mí, que no te merezco,
Al final de mis dedos, al inicio del beso,
Mi camino todo, acaba allí.
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