Efímero, como aquel mañana del que hablaba Machado.
Triste, como un beso en la estación.
Valiente, como una declaración de amor.
Torpe, como los primeros pasos de un bebé,
Cálido, como aquel atardecer de playa.
Así era nuestro amor, tan fuerte que a veces parecía doler,
tan intenso que una mirada hablaba por mil bocas,
pero, acabó, y lo hizo de aquella forma,
con ese final, que, siendo sinceros,
ni lo quisiste tú,
ni tampoco yo.
Triste, como un beso en la estación.
Valiente, como una declaración de amor.
Torpe, como los primeros pasos de un bebé,
Cálido, como aquel atardecer de playa.
Así era nuestro amor, tan fuerte que a veces parecía doler,
tan intenso que una mirada hablaba por mil bocas,
pero, acabó, y lo hizo de aquella forma,
con ese final, que, siendo sinceros,
ni lo quisiste tú,
ni tampoco yo.