pablomar
Poeta asiduo al portal
No da tregua a sus pies, que descuentan los segundos,
sin más afán que el cumplir con el deber de querer ser, aún sin hacer
Nada detiene el ímpetu de la sola obstinación,
salvo aquella milimétrica y dulce mirada, en un instante no intencionado
Y se detiene el reloj, por una simple e infinita sensación,
perverso el tiempo que devuelve la verdad, más en soledad
El bofetón de sentirse vacio, cuando todo estaba lleno
y perder el norte de la noción y el propósito de la convicción
Qué plenitud y embriaguez de belleza pensará él,
qué afán e intriga pensará ella
Vale más un instante congelado en la eternidad tardía,
o es el desafío de la derrota anticipada?
El saberse íntegro y completo, o impar y perturbado,
con un mundo de sensación perdido, en aquella mirada de mujer
Cómplices ambos del momento oculto en su mente,
atrapados en un aspaviento de intimidad audaz y voraz
Él piensa retomar la hazaña
y no es que ella ya no lo anhele o no esté allí para ambos,
Es que para volver los pies atrás,
hace falta algo más que un calmo valor de convicción
Es que ella lo supo en ese lapso, pero ahora lo ignora,
es que sus pasos ya no vuelven y menos los de él,
Es que los 78 de ella y los 80 de aquel hombre,
dejan sólo en el recuerdo meditabundo,
la pasión por ese instante de juventud clandestino perdido.
Pablomar
sin más afán que el cumplir con el deber de querer ser, aún sin hacer
Nada detiene el ímpetu de la sola obstinación,
salvo aquella milimétrica y dulce mirada, en un instante no intencionado
Y se detiene el reloj, por una simple e infinita sensación,
perverso el tiempo que devuelve la verdad, más en soledad
El bofetón de sentirse vacio, cuando todo estaba lleno
y perder el norte de la noción y el propósito de la convicción
Qué plenitud y embriaguez de belleza pensará él,
qué afán e intriga pensará ella
Vale más un instante congelado en la eternidad tardía,
o es el desafío de la derrota anticipada?
El saberse íntegro y completo, o impar y perturbado,
con un mundo de sensación perdido, en aquella mirada de mujer
Cómplices ambos del momento oculto en su mente,
atrapados en un aspaviento de intimidad audaz y voraz
Él piensa retomar la hazaña
y no es que ella ya no lo anhele o no esté allí para ambos,
Es que para volver los pies atrás,
hace falta algo más que un calmo valor de convicción
Es que ella lo supo en ese lapso, pero ahora lo ignora,
es que sus pasos ya no vuelven y menos los de él,
Es que los 78 de ella y los 80 de aquel hombre,
dejan sólo en el recuerdo meditabundo,
la pasión por ese instante de juventud clandestino perdido.
Pablomar