Acariciando el silencio
Hoy todo es un pretexto
para seguir lloviendo,
para que este vacío tan de
adentro despeine en lágrimas.
Duelen las rodillas en el asfalto,
plegaria que disgrega
la soledad del viento.
De apoco,
voy auscultando el tiempo
en su maraña de niño fugaz
al borde de los anhelos,
en la explicación del síntoma
cuando la enfermedad
es condena en el panorama
de los latidos.
Te veo venir desde mi silencio
en una caricia prolongada
en los labios de mi ausencia
Hoy todo es un pretexto
para seguir lloviendo,
para que este vacío tan de
adentro despeine en lágrimas.
Duelen las rodillas en el asfalto,
plegaria que disgrega
la soledad del viento.
De apoco,
voy auscultando el tiempo
en su maraña de niño fugaz
al borde de los anhelos,
en la explicación del síntoma
cuando la enfermedad
es condena en el panorama
de los latidos.
Te veo venir desde mi silencio
en una caricia prolongada
en los labios de mi ausencia