Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tantos otoños
he acariciado a la soledad,
que es imposible
no permitirle
a una orquídea violeta
que llueva
cuando quiere resucitar
en un latido más de amor.
No creo que pueda
volver a acunarme
en la sonriente primavera;
pues sigo aquí
-tan sola-
dibujando gaviotascon mis manos vacías,
en este espacio roto
que se arrodilla
para intentar conquistar
a la más dulce melodía.
Sólo hay
-lágrimas-
que azotan,
d
e
s
l
i
z
a
n
por estos labios pálidos
que nada saben
del beso del cielo.
Última edición: