Leonardo Velazcoaran
Poeta asiduo al portal
Cuando encuentre tu cuerpo frío en el silencio,
y mis besos claven la daga en tu triste alma herida y la haga sangrar más de lo natural.
Cuando el tiempo se cuente hasta los segundos,
y mis manos ya toquen tu ausencia,
y la bruma del recuerdo oscurezca mis sueños,
y te odie, y me odies.
Cuando en las noches de insomnio
tus mentiras me maten,
y me sienta tan solo,
me duela sin nadie,
y alguien más ocupe mis días
y desperdicie mis tardes,
y no me pienses y no me hables.
Cuando respire sin aire,
Y te crea perdida,
y me pierda en las calles,
en las noches, y no me salves
y se me acaben los días,
y no me extrañe nadie,
ni tú.
Cuando la vida no tenga más sentido que buscarte,
y no te busque,
y que el silencio no me importe,
y ya no te acuerdes ni de mi nombre.
Cuando los sueños que tuve,
sean realidad de alguien más
o tu los vivas con otro,
o sola,
me da igual si es sin mí.
Y los segundos no corran, y el tiempo se pare
y esta soledad de mierda ,
sea la anfitriona de mis días, de mis siempres, de mis lo que falta.
Entonces lo aceptaré.
Pero no vayamos tan lejos,
Cuando me digas sin verme a los ojos que
hoy no tienes tiempo,
y te odie,
y me odies,
y solo haya lamentos,
recordaré tu rostro sonriendo por algunos momentos
y sin miedo,
ni prisa,
ni preguntas absurdas,
aceptaré por fin,
que nos cargó la muerte.
y mis besos claven la daga en tu triste alma herida y la haga sangrar más de lo natural.
Cuando el tiempo se cuente hasta los segundos,
y mis manos ya toquen tu ausencia,
y la bruma del recuerdo oscurezca mis sueños,
y te odie, y me odies.
Cuando en las noches de insomnio
tus mentiras me maten,
y me sienta tan solo,
me duela sin nadie,
y alguien más ocupe mis días
y desperdicie mis tardes,
y no me pienses y no me hables.
Cuando respire sin aire,
Y te crea perdida,
y me pierda en las calles,
en las noches, y no me salves
y se me acaben los días,
y no me extrañe nadie,
ni tú.
Cuando la vida no tenga más sentido que buscarte,
y no te busque,
y que el silencio no me importe,
y ya no te acuerdes ni de mi nombre.
Cuando los sueños que tuve,
sean realidad de alguien más
o tu los vivas con otro,
o sola,
me da igual si es sin mí.
Y los segundos no corran, y el tiempo se pare
y esta soledad de mierda ,
sea la anfitriona de mis días, de mis siempres, de mis lo que falta.
Entonces lo aceptaré.
Pero no vayamos tan lejos,
Cuando me digas sin verme a los ojos que
hoy no tienes tiempo,
y te odie,
y me odies,
y solo haya lamentos,
recordaré tu rostro sonriendo por algunos momentos
y sin miedo,
ni prisa,
ni preguntas absurdas,
aceptaré por fin,
que nos cargó la muerte.
::
::