ALYA
Poeta fiel al portal
Acepto el dolor y que hay de malo en ello
me gusta que mi pecho taladrado, pueda lágrimas parir
sé que el mundo es amargo, sufrible, cruel sello
que la cuna de la vida, es también la de morir
Solo es posible el vino con las uvas pisoteadas
aun así no hay rechazo al embriagante licor
y la fruta que se ofrece, con el golpe es transformada
en delicia que deleita los labios del catador
El diamante que se exhibe como prenda muy valiosa
con destellos que deslumbran la humana curiosidad
fue carbón inútil, feo, fue piedra nada graciosa
y el fuego moldeó materia, convirtiéndola en beldad
El dolor es experiencia no grata para el que sufre
pero también es el horno que a la harina vuelve pan
hay aromas que primero fueron pestilente azufre
fueron lava perniciosa, derramada del volcán
Hay quienes tienen la dicha, la suerte de que sus vidas
sean cuentos de hada y magia, o historias de ficción
desconocen en su alma el rastro de las heridas
o las marcas de tristeza tatuada en el corazón
Pero yo, nací con los latigazos amargos del desaliento
los abrojos, las espinas habitaron mi camino
he librado mis batallas con rostro de frente al viento
y con tinta sangre triste se ha escrito mi destino
Sigo en pie, el dolor me fortalece, la pena me hace crecer
no hay tormenta, ni embestida que a mi fuerza quebrante
y aunque este cuerpo frágil, a veces quiera ceder
seguirán siempre mis pasos y mi fe será constante
Acepto el dolor, acepto tristeza, acepto lo amargo, lo acepto sin queja
soy fuerte, muy fuerte a prueba de penas
soy simple, segura, a veces compleja
Sé vivir mi vida, pagar mis pecados y deudas ajenas
me gusta que mi pecho taladrado, pueda lágrimas parir
sé que el mundo es amargo, sufrible, cruel sello
que la cuna de la vida, es también la de morir
Solo es posible el vino con las uvas pisoteadas
aun así no hay rechazo al embriagante licor
y la fruta que se ofrece, con el golpe es transformada
en delicia que deleita los labios del catador
El diamante que se exhibe como prenda muy valiosa
con destellos que deslumbran la humana curiosidad
fue carbón inútil, feo, fue piedra nada graciosa
y el fuego moldeó materia, convirtiéndola en beldad
El dolor es experiencia no grata para el que sufre
pero también es el horno que a la harina vuelve pan
hay aromas que primero fueron pestilente azufre
fueron lava perniciosa, derramada del volcán
Hay quienes tienen la dicha, la suerte de que sus vidas
sean cuentos de hada y magia, o historias de ficción
desconocen en su alma el rastro de las heridas
o las marcas de tristeza tatuada en el corazón
Pero yo, nací con los latigazos amargos del desaliento
los abrojos, las espinas habitaron mi camino
he librado mis batallas con rostro de frente al viento
y con tinta sangre triste se ha escrito mi destino
Sigo en pie, el dolor me fortalece, la pena me hace crecer
no hay tormenta, ni embestida que a mi fuerza quebrante
y aunque este cuerpo frágil, a veces quiera ceder
seguirán siempre mis pasos y mi fe será constante
Acepto el dolor, acepto tristeza, acepto lo amargo, lo acepto sin queja
soy fuerte, muy fuerte a prueba de penas
soy simple, segura, a veces compleja
Sé vivir mi vida, pagar mis pecados y deudas ajenas