una tarde de invierno
te vi en la calle,
mientras se hacía el silencio
para oír mejor el cuerpo
de un sentimiento tan grande.
Un haz de luz te coronó
en ese mismo momento,
subiendo el telón
del teatro de mi tiempo.
Con una sola de tus miradas
te elevaría a las estrellas,
como la noche eterna
eres tú, mi cuento de hadas.
Pagaría cuanto fuese necesario
y lo daría con agrado,
porque no me hubieras olvidado,
por el peaje de tus manos.
te vi en la calle,
mientras se hacía el silencio
para oír mejor el cuerpo
de un sentimiento tan grande.
Un haz de luz te coronó
en ese mismo momento,
subiendo el telón
del teatro de mi tiempo.
Con una sola de tus miradas
te elevaría a las estrellas,
como la noche eterna
eres tú, mi cuento de hadas.
Pagaría cuanto fuese necesario
y lo daría con agrado,
porque no me hubieras olvidado,
por el peaje de tus manos.