versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Soledad, acércate, hazme compañía,
sólo tú, sabes de mis noches y mis días;
sólo tú, por estar a mi lado porfías.
Sólo tú, entre la multitud me guías.
Acompaña este camino angosto y empedrado,
dónde el vacío silencioso medra a cada lado,
dónde el horizonte es un túnel cerrado,
dónde el rocío es el llanto de mi sueños ajados.
Quédate aquí, acurruca mi dolor vano
en tu regazo de sórdido pelo cano;
en tus brazos, mece mis fieles arcanos,
en tus labios mis besos, en tus senos mis manos.