Ismael López
Poeta recién llegado
Acércate
sobre cada pináculo de mi cuerpo
con la tela ingrávida de aquella camisa
que deja ver lo que eres
entre los botones abiertos.
Ven,
posa tu fuego sobre mi fuego,
seamos Hiroshima derrotada
y recompongamos los restos
con una sonrisa que se abre
—como el Mar Rojo—
entre los gemidos.
Vierte en mi aliento tu desbocada pasión
y convirtámonos en dos moléculas
de un mismo elemento:
Amor.
Quédate,
seamos allí donde bulle la sangre
y donde pierden la cordura los hombres.
Expón tu ruborizada desnudez
en la palma de mi mano
y aférrate a mi verbo salido
de la demencia que provocas.
Y permanece aquí,
guardiana de las sombras del cielo,
y déjame en ti,
hasta que nuestras piernas
pierdan el vigor de la juventud
y sean tan solo el reflejo
de un imperio caído
por la soberbia del placer
Poema recogido en Las 88 páginas de mi libreta, ya a la venta en Amazon a un precio muy asequible.
https://www.amazon.es/dp/1980313547
sobre cada pináculo de mi cuerpo
con la tela ingrávida de aquella camisa
que deja ver lo que eres
entre los botones abiertos.
Ven,
posa tu fuego sobre mi fuego,
seamos Hiroshima derrotada
y recompongamos los restos
con una sonrisa que se abre
—como el Mar Rojo—
entre los gemidos.
Vierte en mi aliento tu desbocada pasión
y convirtámonos en dos moléculas
de un mismo elemento:
Amor.
Quédate,
seamos allí donde bulle la sangre
y donde pierden la cordura los hombres.
Expón tu ruborizada desnudez
en la palma de mi mano
y aférrate a mi verbo salido
de la demencia que provocas.
Y permanece aquí,
guardiana de las sombras del cielo,
y déjame en ti,
hasta que nuestras piernas
pierdan el vigor de la juventud
y sean tan solo el reflejo
de un imperio caído
por la soberbia del placer
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