Hejaran
Poeta asiduo al portal
ACOMPÁÑAME
Rodeando mi
cabaña se oye el
quejido de los guaduales
al recibir el frío rocío mañanero,
despertando al ruiseñor que con su
trino arrulla a las golondrinas que en
silencio ven como se abren las calateas
y reverdecen las azucenas, pareciera que
corriera sangre en sus venas.
Este
entorno le
sirve a mi mente
para acercarme en sueños
a un amor ausente.
Al encontrarnos
nos besamos y tomados
de la mano nos internamos
en la arboleda que le hace sombra
al lago; embelesados con el trino de las
aves como si oyéramos cantos celestiales.
Antes de
despertar nos
volvimos a besar,
me sentí acompañado
por la mujer que quiero y que
caminó a mi lado.
Rodeando mi
cabaña se oye el
quejido de los guaduales
al recibir el frío rocío mañanero,
despertando al ruiseñor que con su
trino arrulla a las golondrinas que en
silencio ven como se abren las calateas
y reverdecen las azucenas, pareciera que
corriera sangre en sus venas.
Este
entorno le
sirve a mi mente
para acercarme en sueños
a un amor ausente.
Al encontrarnos
nos besamos y tomados
de la mano nos internamos
en la arboleda que le hace sombra
al lago; embelesados con el trino de las
aves como si oyéramos cantos celestiales.
Antes de
despertar nos
volvimos a besar,
me sentí acompañado
por la mujer que quiero y que
caminó a mi lado.
Derechos Reservados.Hejaran
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