Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Cantabria,
dulce aroma de muerte,
que se queda atrapado en mi olfato,
con amargo tinte,
de una tarde que declina,
Río sinuoso,
desgarra las sombras,
que moriré dentro de poco,
con la raíz de la condena,
con la paz de mi venganza,
al réquiem de las horas,
que poco a poco ralentizan mi cuerpo...
Estado perplejo,
de colores alucinantes,
si entre lágrimas aún deploro,
el asesinato cometido,
en nombre del amor,
con pura sensación de abandono,
¡Mía y de nadie más!
que ahora ahoga mi garganta,
en grito descabellado,
con el silencio por respuesta,
acobardado ante los hechos,
envalentonado por la rabia...
Yace ya olvidada mi afrenta,
que termina con cuerpo en el río,
cerrando ojos claros,
que robaron mi destino,
con ardientes desdenes,
si yo te amaba...
¿Porqué tu no?
Desaparece... húndete,
que ¿yo? solo muero aquí...
L.V.
dulce aroma de muerte,
que se queda atrapado en mi olfato,
con amargo tinte,
de una tarde que declina,
Río sinuoso,
desgarra las sombras,
que moriré dentro de poco,
con la raíz de la condena,
con la paz de mi venganza,
al réquiem de las horas,
que poco a poco ralentizan mi cuerpo...
Estado perplejo,
de colores alucinantes,
si entre lágrimas aún deploro,
el asesinato cometido,
en nombre del amor,
con pura sensación de abandono,
¡Mía y de nadie más!
que ahora ahoga mi garganta,
en grito descabellado,
con el silencio por respuesta,
acobardado ante los hechos,
envalentonado por la rabia...
Yace ya olvidada mi afrenta,
que termina con cuerpo en el río,
cerrando ojos claros,
que robaron mi destino,
con ardientes desdenes,
si yo te amaba...
¿Porqué tu no?
Desaparece... húndete,
que ¿yo? solo muero aquí...
L.V.