rodrigotoro
Poeta adicto al portal
J ntando nuestras manos de dedos carmines y ardiente semblante
U njidos en la magia de la noche campesina de huertos de estrellas
A manecemos a la ternura de las garzas danzantes en la neblina susurrante
N ibelungos de ojos desnudos que pintan de rosa sus acaurelas.
E nsoñando con el paraíso y tus arroyos de vírgenes terciopelos
N infomando toda tu belleza con la destreza de un tahúr andariego
R esignas mi deseo a tu aliento, edificando en mi alma tus sueños
I ntrínsecamente perfecto: tu cuerpo de fuego y tus ojos de cielo.
Q uerérte es apostolar el pecado, acertija adivinanza, romper los sellos
U na delicia de mil sinfonías, dulce locura que deroga todo fuero
E stando a tu lado, amado mío, no importan la tortura o los destierros.