vronte
Poeta infiel al portal
Actriz a Escena
Roen como gatos ahogándose en la ciénaga
Tus subterfugios rebuscados
Y tu lengua desarticulada
Intentando de inyectar una vez más ilusiones en mis sienes
Ahora que una actriz imitadora se ha apropiado de tus rieles.
Te ví caminando un día de invierno bajo el sonido de la lluvia
Desaliñada y misteriosa, un hombre flaco para quien no te observara atentamente
Nada más fue necesario, te amé súbitamente
Supe que sería capaz de perdonarte todo…
Solo precisaba que siguieses siendo tú, y nada más que tú
Y luego ví como las avenidas estaban atestadas de gente
Presencié como cada una de ellas dejaba huellas en tu mente
Ví como imitabas los movimientos de sus cuerpos
Presencié como hablabas como ellos con sus tiempos
Eventualmente creíste que sus ideas provenían de ti misma
Y llegó el día en que ahogaste la última porción de identidad que te pertenecía.
Ello para mí fue imperdonable
Cuando dejas de ser tú, me faltas el respeto
Cuando veo que imitas actores que ocultan sus bajezas, me faltas el respeto
Cuando dejas que otros moldeen tu universo, me faltas el respeto
Te abandonaste descarnadamente y comenzaste a ser el remedo de criaturas veleidosas
Pero no te dije nada, no se cambia a quien goza de esas cosas.
Y si bien la semilla limpia y pura que brilla única y grandiosa
Aún está allí adentro, aguardando su regreso victoriosa
Yo debo partir muy lejos, donde ni siquiera la bruma podrá verme
Te deseo un retorno dichoso… porque tu victoria es la mía
La de ver tu piel bañada en el regocijo de experimentarte única
Sin miedo a los extraños
Sin miedo a no ser lo que son ellos
Y es que solo si eres tú se irradiaran los destellos.
Odio amar las maravillas que se autoflagelan
Y no poder hacer nada cuando el medio del hechizo se despliegan
Sé que solo queda al tiempo que remueve las fachadas
Y que el transcurrir perdido, no se recuperará con nada
Mas, sin embargo, hay un hermoso premio cuando nos redescubrimos tarde en la vida.
No perder tiempo en repetir ni revivir la gran estupidez ya cometida
Y emplear el infinito en redimir y honrar todo nuestro recorrido
Que nos ha permitido volver a abrir los ojos cuando todo ya parecía estar perdido.
Roen como gatos ahogándose en la ciénaga
Tus subterfugios rebuscados
Y tu lengua desarticulada
Intentando de inyectar una vez más ilusiones en mis sienes
Ahora que una actriz imitadora se ha apropiado de tus rieles.
Te ví caminando un día de invierno bajo el sonido de la lluvia
Desaliñada y misteriosa, un hombre flaco para quien no te observara atentamente
Nada más fue necesario, te amé súbitamente
Supe que sería capaz de perdonarte todo…
Solo precisaba que siguieses siendo tú, y nada más que tú
Y luego ví como las avenidas estaban atestadas de gente
Presencié como cada una de ellas dejaba huellas en tu mente
Ví como imitabas los movimientos de sus cuerpos
Presencié como hablabas como ellos con sus tiempos
Eventualmente creíste que sus ideas provenían de ti misma
Y llegó el día en que ahogaste la última porción de identidad que te pertenecía.
Ello para mí fue imperdonable
Cuando dejas de ser tú, me faltas el respeto
Cuando veo que imitas actores que ocultan sus bajezas, me faltas el respeto
Cuando dejas que otros moldeen tu universo, me faltas el respeto
Te abandonaste descarnadamente y comenzaste a ser el remedo de criaturas veleidosas
Pero no te dije nada, no se cambia a quien goza de esas cosas.
Y si bien la semilla limpia y pura que brilla única y grandiosa
Aún está allí adentro, aguardando su regreso victoriosa
Yo debo partir muy lejos, donde ni siquiera la bruma podrá verme
Te deseo un retorno dichoso… porque tu victoria es la mía
La de ver tu piel bañada en el regocijo de experimentarte única
Sin miedo a los extraños
Sin miedo a no ser lo que son ellos
Y es que solo si eres tú se irradiaran los destellos.
Odio amar las maravillas que se autoflagelan
Y no poder hacer nada cuando el medio del hechizo se despliegan
Sé que solo queda al tiempo que remueve las fachadas
Y que el transcurrir perdido, no se recuperará con nada
Mas, sin embargo, hay un hermoso premio cuando nos redescubrimos tarde en la vida.
No perder tiempo en repetir ni revivir la gran estupidez ya cometida
Y emplear el infinito en redimir y honrar todo nuestro recorrido
Que nos ha permitido volver a abrir los ojos cuando todo ya parecía estar perdido.
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