BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reinos equidistantes del hielo:
pretendo sobreponerme al verdor
de las grúas insólitas, donde pertenecíamos.
Sombras acuáticas que perturban
la pacífica alameda con sus feroces altiplanos:
nunca serás lo que pretendes.
La lluvia eléctrica y los dedos exigen
un administrador más ecuánime que tú.
Sollozos imprevistos, adeptos intolerantes
que pervierten la lascivia de los perros.
Un amor como de penumbra insistente.
Un recuerdo como de memoria ineficaz.
Reinos soslayados del tiempo agrietado:
jamás serán lo que pretendes.
En las bahías pintorescas del sagrado cáliz,
donde anidan los óleos subyugantes, el frío
aviva el deseo con procesión de orugas.
Atribulados conserjes de las anatomías vacuas
y los oficiales enseguida, nunca, tu alma será
báculo de otra.
©
pretendo sobreponerme al verdor
de las grúas insólitas, donde pertenecíamos.
Sombras acuáticas que perturban
la pacífica alameda con sus feroces altiplanos:
nunca serás lo que pretendes.
La lluvia eléctrica y los dedos exigen
un administrador más ecuánime que tú.
Sollozos imprevistos, adeptos intolerantes
que pervierten la lascivia de los perros.
Un amor como de penumbra insistente.
Un recuerdo como de memoria ineficaz.
Reinos soslayados del tiempo agrietado:
jamás serán lo que pretendes.
En las bahías pintorescas del sagrado cáliz,
donde anidan los óleos subyugantes, el frío
aviva el deseo con procesión de orugas.
Atribulados conserjes de las anatomías vacuas
y los oficiales enseguida, nunca, tu alma será
báculo de otra.
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