SeñorGris
Poeta recién llegado
A menudo pienso, que lo poco que tengo de bueno,
es lo que tú, en el poco tiempo que tuvimos,
me dejaste.
Recuerdo aquella vez, en la calle,
aquellos niños me pegaron,
recuerdo que bajaste a defenderme,
tan enfadado, que no me atreví nunca a decirte
que en realidad, había sido yo quien empezó.
Nunca he sido de los que piden demasiada ayuda,
y creo que contigo no era muy diferente,
tenía suficiente con saber que siempre estabas allí,
que tu siempre me querías,
Que me querías, sin que importase nada más.
Te recuerdo fumando, en aquel viejo sillón,
y recuerdo como lloré, en los brazos de tu hija,
al entender por primera vez, aterrorizado,
cual podía ser el final de los fumadores.
Valiente como era, yo ya había decidido que,
"Dios no existe"
Pero cuando me dijeron que estabas en el hospital,
y sin saber que -en realidad- tu ya te habías marchado,
yo recé a aquel Dios en el que no creía,
le recé por última vez,
le recé para que te dejase quedar conmigo.
Recuerdo las palabras de los adultos,
'Llega un momento, en que los abuelos, se van'
clavándose como cuchillos, cada vez que pensaba en ti.
Fuiste para mi, como mínimo dos cosas,
el mejor abuelo del mundo,
y el padre que me habría gustado tener.
Tenías aquella gorra,
una gorra que decía 'yo vengo del mar',
quizás solo un pescador,
pero para mi siempre serás
El Gran Lobo del Mar.
Ahora, ya mayor, valiente como soy, sigo diciendo
'Dios no existe'
Pero por si acaso, en secreto,
sigo deseando que estés en algún buen lugar,
quizás uno que se parezca al mar.
Te fuiste, dejándome -como mejor recuerdo-
las cosas buenas que a veces descubro en mí.
Te fuiste lo suficientemente tarde,
como para que pudiera quererte.
Te fuiste tan temprano,
que jamás podré olvidarte.
Solo quería decirte,
que te quiero.
Solo quería decirte,
que te echo mucho de menos,
que nunca podré olvidarte.
es lo que tú, en el poco tiempo que tuvimos,
me dejaste.
Recuerdo aquella vez, en la calle,
aquellos niños me pegaron,
recuerdo que bajaste a defenderme,
tan enfadado, que no me atreví nunca a decirte
que en realidad, había sido yo quien empezó.
Nunca he sido de los que piden demasiada ayuda,
y creo que contigo no era muy diferente,
tenía suficiente con saber que siempre estabas allí,
que tu siempre me querías,
Que me querías, sin que importase nada más.
Te recuerdo fumando, en aquel viejo sillón,
y recuerdo como lloré, en los brazos de tu hija,
al entender por primera vez, aterrorizado,
cual podía ser el final de los fumadores.
Valiente como era, yo ya había decidido que,
"Dios no existe"
Pero cuando me dijeron que estabas en el hospital,
y sin saber que -en realidad- tu ya te habías marchado,
yo recé a aquel Dios en el que no creía,
le recé por última vez,
le recé para que te dejase quedar conmigo.
Recuerdo las palabras de los adultos,
'Llega un momento, en que los abuelos, se van'
clavándose como cuchillos, cada vez que pensaba en ti.
Fuiste para mi, como mínimo dos cosas,
el mejor abuelo del mundo,
y el padre que me habría gustado tener.
Tenías aquella gorra,
una gorra que decía 'yo vengo del mar',
quizás solo un pescador,
pero para mi siempre serás
El Gran Lobo del Mar.
Ahora, ya mayor, valiente como soy, sigo diciendo
'Dios no existe'
Pero por si acaso, en secreto,
sigo deseando que estés en algún buen lugar,
quizás uno que se parezca al mar.
Te fuiste, dejándome -como mejor recuerdo-
las cosas buenas que a veces descubro en mí.
Te fuiste lo suficientemente tarde,
como para que pudiera quererte.
Te fuiste tan temprano,
que jamás podré olvidarte.
Solo quería decirte,
que te quiero.
Solo quería decirte,
que te echo mucho de menos,
que nunca podré olvidarte.
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