Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Adicción
Qué dulce era el dulce cuerpo
en la sábana revuelta;
la memoria no es del tiempo,
la memoria es libre suelta.
Por un dulce que hoy aroma
recordé el dulzor de siempre;
yo sé bien que no era roma
esa sábana caliente.
Hoy que sueño con el ángel
lo divino se me escapa,
porque un tigre fue de nácar
y hoy el tigre está en la sangre.
La amargura no reclama,
por alegre despertar,
el dulzor de una manzana
que de ayer es soledad.
Alegrías de alboradas
no se duermen en las mieles,
porque castas bien amadas
solo dejan sus laureles.
Es la droga del amor
que hace tontos a los sabios,
cuando besan su calor
pero faltan sus dos labios.
Qué dulce era el dulce cuerpo
en la sábana revuelta;
la memoria no es del tiempo,
la memoria es libre suelta.
Por un dulce que hoy aroma
recordé el dulzor de siempre;
yo sé bien que no era roma
esa sábana caliente.
Hoy que sueño con el ángel
lo divino se me escapa,
porque un tigre fue de nácar
y hoy el tigre está en la sangre.
La amargura no reclama,
por alegre despertar,
el dulzor de una manzana
que de ayer es soledad.
Alegrías de alboradas
no se duermen en las mieles,
porque castas bien amadas
solo dejan sus laureles.
Es la droga del amor
que hace tontos a los sabios,
cuando besan su calor
pero faltan sus dos labios.
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