Adinerado amor

Carrizo Pacheco

Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Adinerado amor

Ahí queda sobre el piano
un buen fajo de billetes.
Quiero que con ellos
renueves tu vestuario.
Buen gusto no te falta;
vé a las mejores tiendas
y elige con confianza
las más hermosas prendas.

Ojalá que el dinero no te alcance;
deseo que desees muchísima materia,
para que en la balanza de tu trance
se equilibre el peso fuerte de tu alma.

Eres tan dulce, y el dinero tan amargo...
(¿será por la tinta?, ¿será por la avaricia?).
Yo no soy un taimado...
—tampoco son mezquinas tus caricias— .
Quisiera que a media tarde,
cuando tu perfume simbolice tu regreso,
me cuentes mientras bajes los cuantiosos paquetes
cuáles son las vidrieras que aún te siguen tentando.
"Muy bien, belleza mía", te diría.
"No te desabroches la sedosa chaqueta.

Vayamos ahora mismo hasta el shopping
a comprar lo que te falta;

llevaremos tres fajos y un par de tarjetas".
Si no tuviese un peso también te llevaría
y sé que con mirar, ya te conformarías...
mas el azar no quiso que ese sea nuestro caso.
Fundiré en tus deseos el oro de mi esfuerzo
para que más me alumbres, como un cálido febo,
en los dolientes años de mi ocaso.


Ariel Carrizo Pacheco

(Poema XXII, "Mil versos amartelados", 2003)
 
Última edición:
Adinerado amor

Ahí queda sobre el piano
un buen fajo de billetes.
Quiero que con ellos
renueves tu vestuario.
Buen gusto no te falta;
vé a las mejores tiendas
y elige con confianza
las más hermosas prendas.

Ojalá que el dinero no te alcance;
deseo que desees muchísima materia,
para que en la balanza de tu trance
se equilibre el peso fuerte de tu alma.

Eres tan dulce, y el dinero tan amargo...
(¿será por la tinta?, ¿será por la avaricia?).
Yo no soy un taimado...
—tampoco son mezquinas tus caricias— .
Quisiera que a media tarde,
cuando tu perfume simbolice tu regreso,
me cuentes mientras bajes los cuantiosos paquetes
cuáles son las vidrieras que aún te siguen tentando.
"Muy bien, belleza mía", te diría.
"No te desabroches la sedosa chaqueta.

Vayamos ahora mismo hasta el shopping
a comprar lo que te falta;

llevaremos tres fajos y un par de tarjetas".
Si no tuviese un peso también te llevaría
y sé que con mirar, ya te conformarías...
mas el azar no quiso que ese sea nuestro caso.
Fundiré en tus deseos el oro de mi esfuerzo
para que me alumbre como un cálido febo
en los dolientes años de mi ocaso.


Ariel Carrizo Pacheco

(Poema XXII, "Mil versos amartelados", 2003)
Hermoso poema aunque pienso que el amor verdadero es desinteresado. Nunca viene mal tener dinero para conseguir las cosas.
 
Cuando hay amor con ir ir a mirar los aparadores es suficiente pues es mas importante el amor entre dos seres y no el dinero o el oro que
haya de por medio. Un amor grande que vale oro, eso si vale mucho y que bueno que sea así. Grato leerte. Saludos.

Muy sabias palabras, querida Lourdes. Quise intentar un poema de amor mezclado con el frío metálico, buscando una historia común, pero no tan retratada en versos. Me alegra que te guste. ¡Plenas gracias, y un afectuoso saludo!
 
Hermoso poema aunque pienso que el amor verdadero es desinteresado. Nunca viene mal tener dinero para conseguir las cosas.

Así es Paloma, el desinterés monetario es una certera medida del amor incondicional. ¡Muchas gracias por tu lectura y comentario, amiga poetisa! ¡Un gran abrazo!
 
Última edición:
Osea que lo importante aquí es que amor hubiera,
pero no era el caso...

triste pero muy verdadero...

saludos

¡Muy agradecido, querida amiga Geortrizia, por dejarme tu buena reflexión! Hay amor medio interesado de ambas partes.

¡Un abrazo!
 
Hubo amor, pero a lo material; que vulgar y que corriente, pero de las hay las hay
y por desgracia, también los hay.
un gusto leerte, saludos

Como siempre, un gran gusto encontrar tus reflexivas palabras. ¡Un fuerte abrazo, amigo Alfredo!
 
Adinerado amor

Ahí queda sobre el piano
un buen fajo de billetes.
Quiero que con ellos
renueves tu vestuario.
Buen gusto no te falta;
vé a las mejores tiendas
y elige con confianza
las más hermosas prendas.

Ojalá que el dinero no te alcance;
deseo que desees muchísima materia,
para que en la balanza de tu trance
se equilibre el peso fuerte de tu alma.

Eres tan dulce, y el dinero tan amargo...
(¿será por la tinta?, ¿será por la avaricia?).
Yo no soy un taimado...
—tampoco son mezquinas tus caricias— .
Quisiera que a media tarde,
cuando tu perfume simbolice tu regreso,
me cuentes mientras bajes los cuantiosos paquetes
cuáles son las vidrieras que aún te siguen tentando.
"Muy bien, belleza mía", te diría.
"No te desabroches la sedosa chaqueta.

Vayamos ahora mismo hasta el shopping
a comprar lo que te falta;

llevaremos tres fajos y un par de tarjetas".
Si no tuviese un peso también te llevaría
y sé que con mirar, ya te conformarías...
mas el azar no quiso que ese sea nuestro caso.
Fundiré en tus deseos el oro de mi esfuerzo
para que más me alumbres, como un cálido febo,
en los dolientes años de mi ocaso.


Ariel Carrizo Pacheco

(Poema XXII, "Mil versos amartelados", 2003)

Eje de amor sustancial frente a lo material. mirar y ver que
en el espejo del amor solo hay un idioma. felicidades
por la entrega ofrecida. luzyabsenta
 
Eje de amor sustancial frente a lo material. mirar y ver que
en el espejo del amor solo hay un idioma. felicidades
por la entrega ofrecida. luzyabsenta

Un placer contar con su visita y su sensible comentario, querido LUZYABSENTA. ¡Un gran abrazo, con mi agradecimiento!
 
Un placer contar con su visita y su sensible comentario, querido LUZYABSENTA. ¡Un gran abrazo, con mi agradecimiento!

GRacias amigo por la amable respuesta a mi comentario
sobre tus versos. un saludo y queriendro apreciar mejor
tus significados, me invito a repasarlo en lectura mas
detenida. amablemente luzyabsenta
 

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