Poeta en Silencio
Enrique
Tu mano dibujaba a la distancia
el adiós que no quise responder;
y no quise por vana extravagancia
de ocultar a la gente mi doler.
Cuanto más te alejabas más te ansiaba,
lo que fue un triste amor en demasía.
De mañana a mañana te soñaba
desde mi oscuro abismo, amada mía.
Sé que es una locura no aceptar
las idas y venidas del amor;
pero tú eras la espuma de mi mar
y la imperiosa llama en mi calor.
Tu mano aún se alzaba a la distancia
con su adiós que no quise responder;
quise que continuaran tu fragancia,
tu memoria y tu voz de amanecer.
el adiós que no quise responder;
y no quise por vana extravagancia
de ocultar a la gente mi doler.
Cuanto más te alejabas más te ansiaba,
lo que fue un triste amor en demasía.
De mañana a mañana te soñaba
desde mi oscuro abismo, amada mía.
Sé que es una locura no aceptar
las idas y venidas del amor;
pero tú eras la espuma de mi mar
y la imperiosa llama en mi calor.
Tu mano aún se alzaba a la distancia
con su adiós que no quise responder;
quise que continuaran tu fragancia,
tu memoria y tu voz de amanecer.
Última edición: