Pensé que la herida sanaría,
a mi alrededor todo sería luz.
En un tiempo mi rostro sonreía,
sin lamentos, sin cargar la cruz.
Cuando mi esperanza se agotaba
en el llanto encontraba alivio,
sangre de mi cuerpo brotaba;
amargo placer sintiendome vivo.
No volví a caer en el dolor,
viví una falsa felicidad,
ya no te guardaba rencor;
de la soledad perdía la amistad.
Se acabó la madita farsa
¡Adiós a las sonrisas hipócritas!
La esperanza de vivir fracasa,
las palabras resultan ser ilógicas.
Pensamientos sombríos aniquilan mi razón
¡He secuestrado a la felicidad!
Arrancándole su frívolo corazón,
ahogandola en su asquerosa maldad.
a mi alrededor todo sería luz.
En un tiempo mi rostro sonreía,
sin lamentos, sin cargar la cruz.
Cuando mi esperanza se agotaba
en el llanto encontraba alivio,
sangre de mi cuerpo brotaba;
amargo placer sintiendome vivo.
No volví a caer en el dolor,
viví una falsa felicidad,
ya no te guardaba rencor;
de la soledad perdía la amistad.
Se acabó la madita farsa
¡Adiós a las sonrisas hipócritas!
La esperanza de vivir fracasa,
las palabras resultan ser ilógicas.
Pensamientos sombríos aniquilan mi razón
¡He secuestrado a la felicidad!
Arrancándole su frívolo corazón,
ahogandola en su asquerosa maldad.
me gustab la carga de sentimiento que le pones...buenaventura con tus letras un abrazo José.