jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿a qué te sabe, dime
a ti que aún juegas con tus barbies
y tienes un french poodle de mascota
al que le pones lacitos rosas en el cuello
a qué te sabe esta tarde clandestina
pasada conmigo en un destartalado cuarto
de un hotelito de paso en las afueras
desnuda de cintura para arriba
tu falda de cuadritos debajo de una silla
borracha tú que nunca habías tomado
-o al menos eso me decías-
tu boca babeando entre mis piernas
intentando encontrar el ángulo preciso
para rozar mi glande con el piercing
que cuelga de la comisura de tus labios
y hacerme luego lo que nunca a un hombre
-o al menos eso me decías-
le habías hecho ni siquiera en sueños;
y a qué te sabe el hecho de pensar
que tus padres ahora te supongan
comiendo palomitas en el cine
mirando bambi junto a tu mejor amiga
y de que tu madre seguro se infartaba
si hubiera visto dibujar las contorsiones
que tu cuerpo ardiente trazaba en el transcurso
de la última hora arriba de ésta endeble cama
el paroxismo febril que lo acomete ahora
mientras las ondas de un placer inédito
van barriendo de sus valles y montañas
-como arranca un huracán las leves huellas
que dejan en la playa los pasos de una niña-
hasta el último rastro de los suaves gozos
que dejaron en tu piel las horas de la infancia?
¿a qué te sabe ahora ser mujer?
.
a ti que aún juegas con tus barbies
y tienes un french poodle de mascota
al que le pones lacitos rosas en el cuello
a qué te sabe esta tarde clandestina
pasada conmigo en un destartalado cuarto
de un hotelito de paso en las afueras
desnuda de cintura para arriba
tu falda de cuadritos debajo de una silla
borracha tú que nunca habías tomado
-o al menos eso me decías-
tu boca babeando entre mis piernas
intentando encontrar el ángulo preciso
para rozar mi glande con el piercing
que cuelga de la comisura de tus labios
y hacerme luego lo que nunca a un hombre
-o al menos eso me decías-
le habías hecho ni siquiera en sueños;
y a qué te sabe el hecho de pensar
que tus padres ahora te supongan
comiendo palomitas en el cine
mirando bambi junto a tu mejor amiga
y de que tu madre seguro se infartaba
si hubiera visto dibujar las contorsiones
que tu cuerpo ardiente trazaba en el transcurso
de la última hora arriba de ésta endeble cama
el paroxismo febril que lo acomete ahora
mientras las ondas de un placer inédito
van barriendo de sus valles y montañas
-como arranca un huracán las leves huellas
que dejan en la playa los pasos de una niña-
hasta el último rastro de los suaves gozos
que dejaron en tu piel las horas de la infancia?
¿a qué te sabe ahora ser mujer?
.
Última edición: