Wilson Carrero
Poeta recién llegado
Ya casi a mi me alcanza aquella noche fea,
Los días muy cargados de una eterna espera,
La cortina se rueda, las sombras obscurecen,
Innumerables ojos que silente me rezan.
Ya casi no me aguanta esta ramita vieja,
Mis hojas se marchitan, mis frutas se me secan.
Ya casi no comprendo el por qué de esta espera,
Si cuando el hacha llega los troncos sí se enteran.
Ya casi ni transitan por mi vecina acera,
viajeros con pinceles pintandome una escena.
Ya casi se descarga mi corazón de anhelos,
Mis labios secos besan a lo que yo mas quiero.
Ya casi ni me muevo con el remolque ajeno,
Y ruidos que yo escucho son un retumbe lejos,
Mis lágrimas son lluvias entre áridos desiertos,
La luz en mis ventanas yo casi ya ni veo.
Las horas que yo vivo son de un reloj muy viejo,
Cueros añejaditos cuelgan ya de mis huesos,
Libre estará este preso de una carcel muy dura,
De una sentencia injusta que a todos nos madruga.
Adios, adios mi vieja, adios adios mi viejo,
Con un besito tierno me despido en mi sueño,
Regresando a mi dueño, en un lugar bacano
Al fin me encuentro libre, libre ya de mis manos.
Adios, adios mi vieja, adios adios mi viejo,
Cierrenme mis ojitos que viajan ahora lejos,
Hacia un lugar bacano repleto de lo sano
Alli nos vemos pronto, tal vez no tan temprano.
Adios adios a todos, regalo yo mis besos
deseandoles estrellitas desde un azúl de cielo,
Allí es que los espero desde un lugar bacano,
Allí todos nos vemos y seremos como hermanos.
Los días muy cargados de una eterna espera,
La cortina se rueda, las sombras obscurecen,
Innumerables ojos que silente me rezan.
Ya casi no me aguanta esta ramita vieja,
Mis hojas se marchitan, mis frutas se me secan.
Ya casi no comprendo el por qué de esta espera,
Si cuando el hacha llega los troncos sí se enteran.
Ya casi ni transitan por mi vecina acera,
viajeros con pinceles pintandome una escena.
Ya casi se descarga mi corazón de anhelos,
Mis labios secos besan a lo que yo mas quiero.
Ya casi ni me muevo con el remolque ajeno,
Y ruidos que yo escucho son un retumbe lejos,
Mis lágrimas son lluvias entre áridos desiertos,
La luz en mis ventanas yo casi ya ni veo.
Las horas que yo vivo son de un reloj muy viejo,
Cueros añejaditos cuelgan ya de mis huesos,
Libre estará este preso de una carcel muy dura,
De una sentencia injusta que a todos nos madruga.
Adios, adios mi vieja, adios adios mi viejo,
Con un besito tierno me despido en mi sueño,
Regresando a mi dueño, en un lugar bacano
Al fin me encuentro libre, libre ya de mis manos.
Adios, adios mi vieja, adios adios mi viejo,
Cierrenme mis ojitos que viajan ahora lejos,
Hacia un lugar bacano repleto de lo sano
Alli nos vemos pronto, tal vez no tan temprano.
Adios adios a todos, regalo yo mis besos
deseandoles estrellitas desde un azúl de cielo,
Allí es que los espero desde un lugar bacano,
Allí todos nos vemos y seremos como hermanos.
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