Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ADIOS DE UN ALBATROS O UN DUENDE.
Que los milagros no existen
y el duende esta más muerto que vivo,
dejo una sola lágrima,
en la mejilla de mi pensamiento,
sin mirar atrás iré al encuentro,
donde ella me tape los ojos
con su último verso y en silencio,
nos entrelazaremos las manos,
la tuya de mármol fría
la mía de lapida recién estrenada.
Ya dormirá para siempre la creación
de este incrédulo duende,
palabras que arroparan las hojas,
de un bosque que jamás existió,
que su corazón fue de amor,
de amor su verso, de amor la estrofa,
de amor y de amor
todo lo que le comió,
empezando por los bordes del corazón
y terminando en el centro del alma.
Me voy antes que tu
pero no por eso me voy en olvido,
que como rosa te he amado
y sentí las espinas como el regalo,
que se clavaba en mis manos
para tenerle al amor despierto.
La luz del genio se apaga
porque antes se apago la luz del poeta,
que entre las olas de todos los mares,
se va oscureciendo y sin llama
se van quedando los ojos,
que vieron en los tuyos su faro,
en suspiro le grito y le deseo
y le digo y le pido y le imploro:
Vuela alto Albatros,
para que no moje las alas
las lagrimas de las nubes,
si tienes sed
no bebas de los mares,
que son de agua salada,
vuela albatros vuela
vuela hasta el infinito
quédate difuminado
en la lejanía y jamás
jamás vuelvas pequeño Duende.
Andar para conseguir sueños,
no es caminar con sonrisa,
que la prisa por llegar es la misma prisa
que tiene el sueño por marcharse.
De una poesía de Juan José Marin.
no es caminar con sonrisa,
que la prisa por llegar es la misma prisa
que tiene el sueño por marcharse.
De una poesía de Juan José Marin.
Que los milagros no existen
y el duende esta más muerto que vivo,
dejo una sola lágrima,
en la mejilla de mi pensamiento,
sin mirar atrás iré al encuentro,
donde ella me tape los ojos
con su último verso y en silencio,
nos entrelazaremos las manos,
la tuya de mármol fría
la mía de lapida recién estrenada.
Ya dormirá para siempre la creación
de este incrédulo duende,
palabras que arroparan las hojas,
de un bosque que jamás existió,
que su corazón fue de amor,
de amor su verso, de amor la estrofa,
de amor y de amor
todo lo que le comió,
empezando por los bordes del corazón
y terminando en el centro del alma.
Me voy antes que tu
pero no por eso me voy en olvido,
que como rosa te he amado
y sentí las espinas como el regalo,
que se clavaba en mis manos
para tenerle al amor despierto.
La luz del genio se apaga
porque antes se apago la luz del poeta,
que entre las olas de todos los mares,
se va oscureciendo y sin llama
se van quedando los ojos,
que vieron en los tuyos su faro,
en suspiro le grito y le deseo
y le digo y le pido y le imploro:
Vuela alto Albatros,
para que no moje las alas
las lagrimas de las nubes,
si tienes sed
no bebas de los mares,
que son de agua salada,
vuela albatros vuela
vuela hasta el infinito
quédate difuminado
en la lejanía y jamás
jamás vuelvas pequeño Duende.
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