Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Luna mimosa y acomplejada,
que baña de lágrimas el firmamento,
al saberse ahora abandonada,
con celos... con triste canto,
He dejado su querer,
al encontrar un ángel sublime,
que vierte su luz en mi mirar,
abrazando mis penas,
transformándolas en alegrías,
Con dulce figura,
de grácil forma,
camina de noche,
besando el día,
Fina voz,
que canta para mí,
la balada bendita,
cubierta en velo,
de amor rebosante,
Contagiando el deseo,
de un enamorado,
rompiendo cadenas,
bebiendo sus labios,
Luna perpetúa,
que mi amante fuiste,
no llores por mí,
si en verdad me amaste,
La sombra del ayer,
es luz en mi amanecer,
el amor... será ahora mi canto,
que notas deliciosas,
sean tocadas por mi violín,
En danza sublime,
que ella... mi amada exhibe para mí,
¡Sonata eterna!
¡Que diga más que mi lengua!
¡Abrázame, bésame!
y así nunca volveré a estar solo,
nunca mas sin ti...
L.V.
que baña de lágrimas el firmamento,
al saberse ahora abandonada,
con celos... con triste canto,
He dejado su querer,
al encontrar un ángel sublime,
que vierte su luz en mi mirar,
abrazando mis penas,
transformándolas en alegrías,
Con dulce figura,
de grácil forma,
camina de noche,
besando el día,
Fina voz,
que canta para mí,
la balada bendita,
cubierta en velo,
de amor rebosante,
Contagiando el deseo,
de un enamorado,
rompiendo cadenas,
bebiendo sus labios,
Luna perpetúa,
que mi amante fuiste,
no llores por mí,
si en verdad me amaste,
La sombra del ayer,
es luz en mi amanecer,
el amor... será ahora mi canto,
que notas deliciosas,
sean tocadas por mi violín,
En danza sublime,
que ella... mi amada exhibe para mí,
¡Sonata eterna!
¡Que diga más que mi lengua!
¡Abrázame, bésame!
y así nunca volveré a estar solo,
nunca mas sin ti...
L.V.