En las aguas mansas de mis versos
se ahogan, mueren los lamentos
te fuíste, y tu paso sí que dejó heridas
mas tu partída fué esperada.
Volarás por los vientos volarás
en los barcos errantes andarás
en los ríos solitarios reposarás
en los campos de la muerte tú estarás.
Así será, triste cantar
de exciliados de altamar
en los ojos de mendigos
encontrarás tu fiel abrigo.
Una luz de nueva vida
derrocó tu caprichoso manto
al perderte cobré valía
naciendo el sol de un nuevo día.
Ya muy léjos de tu encanto
pído a Dios que me contémple
de tus fauces gozadoras
de tristezas incoloras
Acecharás hambrienta, alérta
en cada verso del poeta
en la pasión de los amantes
que muerte tienen al instante.
No es advertencia ni sentencia
a quíen sedusca su venída
es la experiencia que me deja
los sinsabores de mí vida.
¡Adíos melancolia!
¡A Dios agradecida!
se ahogan, mueren los lamentos
te fuíste, y tu paso sí que dejó heridas
mas tu partída fué esperada.
Volarás por los vientos volarás
en los barcos errantes andarás
en los ríos solitarios reposarás
en los campos de la muerte tú estarás.
Así será, triste cantar
de exciliados de altamar
en los ojos de mendigos
encontrarás tu fiel abrigo.
Una luz de nueva vida
derrocó tu caprichoso manto
al perderte cobré valía
naciendo el sol de un nuevo día.
Ya muy léjos de tu encanto
pído a Dios que me contémple
de tus fauces gozadoras
de tristezas incoloras
Acecharás hambrienta, alérta
en cada verso del poeta
en la pasión de los amantes
que muerte tienen al instante.
No es advertencia ni sentencia
a quíen sedusca su venída
es la experiencia que me deja
los sinsabores de mí vida.
¡Adíos melancolia!
¡A Dios agradecida!