Jesús Basurto
Poeta recién llegado
La existencia de la tinta desaparece,
Las palabras que escribo se olvidan de mí ser,
No existe una palabra mágica que las haga volver.
Mi alma no existe en mi interior,
La luz que deslumbraba, se apago,
Un ser, una doncella,
Me dio un trozo de su cariño en mi interior.
Ya no bastan las palabras,
Tampoco las suplicas,
Con mi voz desesperada,
Ya no basta pedir perdón.
La felicidad de mi corazón se extinguió,
Su voz tan suave es nula,
Mis pupilas ya no alabaran a su belleza,
Mi corazón ya no admirara a un alma tan pura.
Mi querida mejor amiga,
Mi ángel de la guarda,
Mi querida hermana.
Preciosa doncella,
Ya mi voz no te dirigirá la palabra,
Ya no existirán más alabanzas,
Ya no habrá más palabras de cariño, de amor.
Mi querida amiga,
Mi querida Estefanía,
Te escribo este adiós.
Las palabras que escribo se olvidan de mí ser,
No existe una palabra mágica que las haga volver.
Mi alma no existe en mi interior,
La luz que deslumbraba, se apago,
Un ser, una doncella,
Me dio un trozo de su cariño en mi interior.
Ya no bastan las palabras,
Tampoco las suplicas,
Con mi voz desesperada,
Ya no basta pedir perdón.
La felicidad de mi corazón se extinguió,
Su voz tan suave es nula,
Mis pupilas ya no alabaran a su belleza,
Mi corazón ya no admirara a un alma tan pura.
Mi querida mejor amiga,
Mi ángel de la guarda,
Mi querida hermana.
Preciosa doncella,
Ya mi voz no te dirigirá la palabra,
Ya no existirán más alabanzas,
Ya no habrá más palabras de cariño, de amor.
Mi querida amiga,
Mi querida Estefanía,
Te escribo este adiós.