Adiós princesa
Adiós, y gracias, por todos esos sentimientos
que me han decantado desde adentro,
quedándonos atados a la plenitud
de unas cuantas letras desganadas en la lapicera.
Ya no te veré, y despediré mis sueños
en donde recorres vívida mis emociones
en una secuencia de aromas, y melaza
sintiendo tu dulzor.
Dile que te ame, como lo hice yo
en cada día en que desperté paralizado
en cada minuto en que recuerdes
que existo como un hombre, y su verdad.
Porque nadie puede enajenarse
ni despojarse, de aquella tempestad,
que brota en un epíteto
como si fuera yo, un pentagrama silencioso.
Adiós, y ya no volverás
en esas claritas de inolvidables besos
en todas esas insinuaciones de arrumacos
dejándolas postradas envueltas en tu amor.